Vivienda unifamiliar
Garaje propio, potencia contratada y la opción de cargar con excedente solar. Es el caso más directo de instalar.
Luxora Mobility
Diseñamos la recarga alrededor de la potencia disponible, los horarios y la energía que ya produces. Un cargador aislado añade consumo; uno coordinado, gestiona energía.
Tres escenarios
Garaje propio, potencia contratada y la opción de cargar con excedente solar. Es el caso más directo de instalar.
Hay que coordinar a varios vecinos, el cuadro común y las condiciones de la comunidad antes de decidir.
Varios vehículos, permanencias y potencia compartida. La carga se programa alrededor de las rutas.
Potencia y balanceo
El límite real no es el cargador: es la potencia contratada y lo que ya consume tu instalación.
El balanceo dinámico reparte la potencia para que la recarga no compita con el resto del consumo.
Medimos el margen disponible y las cargas simultáneas: cocina, climatización, talleres o líneas de producción. El cargador se configura para aprovechar el margen sin provocar excesos de potencia.
Cuándo basta carga lenta: si el vehículo aparca muchas horas, una carga lenta nocturna o con excedente solar suele bastar y es más barata de instalar. La carga rápida se justifica cuando el tiempo de permanencia es corto o hay que dar servicio a varios vehículos.
Integración con el sistema
El coche puede cargarse con el excedente de tu fotovoltaica o con energía almacenada en la batería.
Cuando la recarga se prioriza en las horas de sol o en las horas baratas, el coste de mover el vehículo baja. Cuando se coordina con la batería, puede cargarse incluso de noche con energía propia guardada antes.
La integración se decide con la curva de generación, los horarios del vehículo y la tarifa. No se programa por defecto: se configura para tu caso.
Qué se revisa
Cuánto margen queda en el cuadro con las cargas simultáneas. Sin eso, el cargador puede hacer saltar la instalación.
El cargador modula su consumo para no exceder la potencia contratada mientras otros aparatos funcionan.
Cargar en horas baratas o con energía propia cambia el coste real de la recarga.
Cuadro, diferenciales, magnetotérmicos y el cableado hasta el punto de carga se revisan y dimensionan.
Legalización y control
La instalación se legaliza y se deja documentada: esquema, protecciones, configuración y garantías. El control permite ver cuándo y cuánto carga, y ajustar el balanceo si cambia el uso.
Financiación transparente
Toca cualquiera para ver qué es.
Lo que cuesta la instalación si la pagas de una vez. Es la cifra de partida, y la que te permite comparar las dos formas de pago.
Cuánto se paga al principio. Si no hay entrada, lo dirá así de claro en lugar de callárselo.
Cuántos meses vas a estar pagando. Es el dato que más cambia el coste total: a más años, cuota más baja pero más dinero al final.
Lo que te llega al banco cada mes. Es fija: no se revisa ni sube con el tiempo.
El TIN es el tipo de interés. La TAE incluye además las comisiones y los gastos, así que es el coste real. Compara siempre por la TAE, nunca por el TIN.
La comisión de apertura, la de estudio y cualquier seguro que vaya ligado a la operación. Todo lo que se suma al préstamo aparte del interés.
La suma de todo lo que habrás devuelto cuando termines. Siempre es mayor que el precio al contado: esa diferencia es lo que cuesta pagarlo a plazos.
Qué costaría cancelar el préstamo antes de tiempo, si un día puedes. La ley limita ese coste y tiene que constar en el contrato.
Preguntas frecuentes
Estudio de recarga
Dinos si es vivienda, comunidad o empresa, el garaje y la potencia que conoces. Con eso orientamos la propuesta.